Araira: Una historia mestiza PDF Imprimir Correo
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Historia y tradiciones
Escrito por René García Jaspe   
Lunes, 31 de Mayo de 2010 05:10

ARAIRA: UNA HISTORIA MESTIZA

Indígenas, españoles, franceses e italianos se mezclan en su mixtura.

René García Jaspe 

     Araira es una región que se encuentra hacia el este del valle de Pacairigua, su río nace en la serranía conocida como El Ávila y en su recorrido atraviesa vegas que son muy aprovechables por su fertilidad.  Debido a esas rezones en el transcurso de la historia esas tierras han estado pobladas constantemente y han sido sinónimo de prosperidad.  Araira está conformada por diferentes zonas, algunas de estas son:  El Bautismo, Quebrada de Ceniza, Santa Rosalía, Capayita, Chuspita, Cupo, Kempis, Salmerón y otras.

 

Pobladores pre-hispánicos 

     El grupo indígena que pobló la zona de Araira pertenecía a los charagotos o Guarenas y muy posiblemente estaban mezclados con los denominados trispas o chuspas, quienes ocupaban el vecino valle de Chuspita o Trispare.  Estos grupos aborígenes pertenecían a la gran familia Caribe y estaban emparentados con los Mariches.

Aunque hasta ahora no se han hallado ningún soporte documental, podemos asegurar que los indígenas que habitaban el valle de la zona de Araira –Chuspita se unieron a los hermanos que habitaban los de Pacairigua, Guatire, Guarenas y los altos de Mariche para tratar de repeler al invasor europeo que estaba que estaba pisando su territorio y los quería esclavizar.

 

Encomenderos de Araira (siglo XVI y XVII)

     Al finalizar las batallas de la conquista, los mariches, chagaragotos y trispas que quedaron vivos fueron sometidos al Gobierno del Rey de España y a la religión católica, bajo el cuidado y la vigilancia de curas doctrineros, los conquistadores y sus descendientes, los que a su vez se constituyeron en propietarios de las tierras que los indígenas habitaban desde tiempo inmemorial.  Estos aborígenes fueron repartidos entre los europeos para que les trabajaran sus haciendas y siembras como remuneración por la instrucción y el cuidado que supuestamente debían darles, ese arreglo se denominó “encomiendas”.  Los encomendadores de los indígenas que vivían en el valla de Araira eran los mismos a quienes les otorgaron propiedad de esas tierras junto con las de Pacairigua y Guarenas, así como muchas de Barlovento.  Ellos eran el capitán Cristóbal Cobos (siglo XVI); el capitán Juan de Gámez, el viejo (siglo XVI); Juan de Gámez, el mozo (principios siglo XVII), y el capitán Antonio Gámez de Acosta (siglo XVII).

     Consciente de la explotación a que eran sometidos sus súbditos indígenas en América, por parte de los encomenderos, y tratando de solucionarlo, el Rey Felipe III dictó en 1618 una Real Orden en Madrid, la cual fue ratificada en 1619, donde ordenaba que todos los aborígenes que estaban en manos de sus encomenderos fuesen reunidos en pueblos de doctrina donde estarían bajo la constante vigilancia de un Cura Doctrinero quien tendría que impedir que los abusos continuaran.  Por esta razón cuando se fundo el pueblo de Guarenas en 1621 los indígenas que habitaban la zona de Araira y Chuspita, quienes para ese momento estaban encomendados al capitán Antonio Gámez de Acosta, fueron trasladados a él.

     Desde 1623, año en que comenzó realmente la construcción del pueblo de Guarenas, la región de Araira se despobló del elemento indígena que desde tiempo inmemorial había habitado allí.

 

El valle se transforma en una hacienda (siglo XVII)

     Después de la conquista, los primeros propietarios españoles de los valles de Araira y Chuspita fueron los capitanes conquistadores Cristóbal Cobos y Martín de Gámez, quienes eran hermanos; el capitán conquistador Diego de Lozada, después de la fundación de la ciudad de Caracas, les otorgó el 3 de Julio de 1568 una data de propiedad de estos valles y otros.

     Como el capitán Cobos falleció sin descendencia legítima, la propiedad de dichos valles quedó solo en manos de su hermano Martín de Gámez, quien estaba casado con doña Jerónima de Acosta, hija del capitán Antonio de Acosta, conquistador que entró también con Losada en la fundación de Caracas.  Este los poseyó hasta la segunda década del siglo XVII, posterior a su fallecimiento los hereda en 1621, después de partición, su hijo el capitán Antonio Gámez de Acosta.

     Tiempo después, mediante acuerdo entre dicho Capitán Antonio Gámez de Acosta y su hermano el capitán Alonso Gámez, Araira y Chuspita definitivamente pasaron a ser propiedad de este último, quien la poseyó hasta aproximadamente 1668, año en el que otorgó su testamento.  De acuerdo con la partición que se hizo de los bienes que dejó por su fallecimiento el capitán Alonso Gámez, el valle de Araira fue adjudicado a dos de sus hijos, al capitán Antonio Gámez de La Cerda y a doña Isabel de Gámez; el valle de Chuspita quedó en manos del licenciado Martín de Gámez, otro de los hijos del testador.

 

Primeras siembras de que hay noticias

     El capitán Antonio Gámez de La Cerda compró a su hermano la parte que le correspondió en la partición y se quedó como único propietario del valle de Araira.  Para el año 1679 tenía sembrados allí 4000 árboles de cacao frutales 500 horquetados.  Para la labor de la hacienda tenía establecido en ella a diez esclavos negros y una mulato, seis eran varones adultas, dos mujeres adultas y tres niños.  En 1686 los árboles de cacao que quedaban en la hacienda Araira eran solo mil, lo que comprueba que esas tierras no eran muy aptas para la siembra de ese renglón agrícola.  Ese mismo año la hacienda tenia construida una casa de horcones techada de paja y también poseía siembras de plátanos.  El capitán Gámez vendió en 1674 una porción de tierras hacia el sur de este valle a Antonio Rodríguez Canela, estas lindaban con el río Grande o de Caucagua.  Antonio Rodríguez Canela y un socio llamado Juan de Lagos Piñeiro sembraron en esa zona cacao, maíz, yuca y otras legumbres.

     El capitán Antonio Gámez de La Cerda otorgó su testamento en Caracas el año 1689 y por no tener descendencia legitima deja como única heredera de sus bienes, entre ellos el valla de Araira, a su esposa doña Catalina Esquier de La guerra.  Doña Catalina vendió este valle en 1695 a don Iñigo de Istúriz, esposo de una sobrina de ella llamada doña Maria Esquier de La Guerra. Araira termina ese siglo en manos de  los Isturiz-Esquier de La Guerra.

 

La hacienda aumenta su producción (siglo XVIII)

     A principios del siglo XVIII do Iñigo de Istúriz compra la parte sur de las tierras del valle a las herederas de Rodríguez Canela y queda como único propietario del valle de Araira.  Debido a que los Istúriz eran unas de las principales familias de la sociedad caraqueña de ese entonces, en sentido social y económico, la hacienda Araira comenzó a crecer.

     Primeramente se cambio la producción de cacao a la de caña dulce; se construyó un trapiche para beneficiar o trabajar la caña y así transformarla en papelón, panes de azúcar, melado, etc.  Además introdujo grandes cantidades de esclavos para que la cultivaran y la atendieran.

     Al fallecer don Iñigo de Istúriz entran como herederos de la hacienda de Araira tres hijos, a saber: don Martín, don Carlos y doña Paula Istúriz, ésta última casada con don Bernardo Rodríguez del Toro, I Marqués del Toro.  Con personas tan poderosas poseyendo la hacienda se deduce que su producción era una de las más importantes de la región Guarenas-Guatire-Araira.

     Con el transcurso del tiempo el Marqués del Toro compró la otras dos terceras partes de la hacienda quedando él como único propietario; la parte de don Carlos de Istúriz la compro en 1736 y la de don Martín de Istúriz  en abril de 1741.  Después de la primera mitad del siglo XVIII la hacienda Araira se encuentra dividida en dos porciones heredadas por dos hijos del Marqués del Toro.  La porción que heredó don Miguel del Toro y Ascanio siguió llamándose hacienda Araira, y la porción que la correspondió a don Manuel del Toro y Ascanio se  llamó Kempis.

     La hacienda Araira fue vendida el 20 de diciembre de 1784 por don Miguel del Toro a un natural de la islas Canarias llamado don Juan Álvarez, casado con doña Isabel Regina Gonzalez Mengo, quienes la continuaron poseyendo hasta el resto el siglo XVIII.  La posesión Kempis, la cual comprendía también Cupo, Reventón, Quebrada de Oruza y otras regiones, continuo en poder de la familia Rodríguez del Toro por el resto del siglo.

 

Araira, asentamiento de colonos (siglo XIX)

     Durante la primera mitad del siglo XIX, la hacienda Kempis pasó a manos de los herederos del señor José Maria Rodríguez del Toro; la partición se efectuó en 1840 bajo las condiciones que él dejó establecidas en su testamento, por lo cual la zona conocida como Cupo pasó a manos de Pedro Manuel Pompa, hijo natural que el dicho Rodríguez del Toro tuvo con la señora Micaela Pompa, y el resto de Kempis pasó a manos del Dr. Mariano Herrera Vegas y de su hermano Francisco Herrera Vegas, sobrino de Rodríguez del Toro.

     El la segunda mitad del siglo XIX los Álvarez van vendiendo porciones de la hacienda Araira a diferentes personas. Una de las porciones de esas ventas va pasando por varias manos hasta llegar a Emilio Yánez y Trinidad Ascanio de Yánez, el 16 de septiembre de 1874, venden esa porción al Gobierno Nacional que para ese momento estaba en manos de Guzmán Blanco, quien la compró para asentara en esas tierras una colonia de emigrantes que negoció traer de Francia.

 

La llegada de los colonos franceses

     El mismo 16 de septiembre se impartieron las órdenes provenientes del Gobierno para que se usaran mil venezolanos, moneda de la época, con el fin de que se construyeran cinco (5) caneyes destinados al alojamiento provisional de los colonos franceses que iban a residir en Araira.  Además, con dicha cantidad se comprarían también herramientas de agricultura, otros útiles indispensables y se prepararían provisiones para su llegada.

     El 27 de enero de 1875 partió de Caracas la cuarta expedición de emigrantes franceses con al Distrito Colonial Bolívar, Araira; la dirigía el general  Félix María Domínguez, quien había sido nombrado Gobernador de ese Distrito y con ellos iban ingenieros que ayudarían a los trabajos de fundación. Se especificaba que las autoridades de Guatire prestaran una gran ayuda al general Domínguez en esta empresa, todo esto de acuerdo a lo que se publico en “La Opinión Nacional” del 29 de enero de 1875, N° 1.746.

     Según noticias que se editaron en “La Opinión Nacional” el 25 de febrero de 1875, N° 1.766, la Colonia Bolívar estaba marchando muy bien con la ayuda del Gobierno; los emigrantes ya estaban construyendo sus casas y sembrando la tierra mientras el Gobierno les seguiría dando un franco diario, jabón y velas por cuatro meses hasta que el terreno comenzara a producir. Les concedía nueve hectáreas de tierra por familia y contaban con asistencia médica y un botiquín bien surtido dotado por el Gobierno Nacional.  Para ese entonces ya habían nacido dos niños en la colonia, acontecimiento que fueron celebrado con regocijo por los colonos, principalmente porque unido a ello no habían tenido ningún fallecimiento.

     Algunos de los apellidos de las familias  francesas que se asentaron como colonos en Araira fueron:  Clement, Le Corre, Olivier, Ecuer, Penau (Penó), Lhoire-Melle, Posteis (o Porteis), Moreau (Moró), Baus, Costeau, Illade, Cambulive, Permantin, Acoreat, Baust, y Rosel entre otros.

 

Se anexan los colonos italianos

     El 17 de febrero de 1877 llegó a la Guaira el barco “Veloce” el cual tenía un grupo de emigrantes provenientes la mayor parte de la región de Véneto, específicamente de a región de Belluno, Italia.  Estos emigrantes fueron en su mayor parte  trasladados a las haciendas de la región Guarenas-Guatire-Araira.  En el año 1882 el gobernador de la Colonia Bolívar, José María González, hizo gestiones para que los emigrantes italianos que estaban dispersos en las haciendas de la región se establecieran en Araira ya que la mayoría de los franceses habían abandonado la colonia, muchos de ellos aceptaron la proposición.  A continuación se dará una lista de las familias que llegaron en ésta emigración y que se asentaron en Guatire y Araira, estas fueron:

Ø      Argenta (Arienta), Aloise (Giusseppe), de 32 años, labrador, Giovanna Tome, su esposa de 34 años y sus hijos Pietro (13), Rosa (7), Paolo (5), Libera (3), Y Filomena (12)(ésta última no era hija de ellos, seguramente era una sobrina de él y se vino con ellos en el viaje).

Ø      Baul (Baut), Domenico, de 57 años, labrador, Domenica de Baul, su esposa, de 55 años, sus hijos Gregorio (19) y María (13).

Ø      Baul (Vatu), Bartolo, de 34 años, labrador, Giovanna de Baul, su esposa, y su hijo Domenico (4 meses).

Ø      Bignozzi (Beñosi), Eugenio, de 34 años, labrador, su esposa Teresa Panfani, de 32 años, sus hijos Adelmo (Guillermo) (12), María (9), Cometa (8), Geatana (4), y Fulla (1).

Ø      Bertorelli, Giosué (José), de 40 años, labrador,  Teresa de Betorelli, su esposa, 41 años, y sus hijos Carlos (15), Orsola (12), Catterina (9), Gioseppe (5), y Giovanni (1).

Ø      Bristot (bristote), Francesco, de 27 años, labrador, Pierina (Trinidad) D’Alforo, su esposa 19 años, su hija Mariana (1 mes).

Ø      Carlin, Mauro, de 44 años, labrador, María de Carlin, su esposa, 34 años, sus hijos Fortunato (11), Oliva (5), y Rachele (3).

Ø      Cassol, Giovanni (Juan), 27 años, labrador, su esposa Rachele de Cassol, 20 años, sus hijos María (2), Bernardo (3), Luigi (1 mes), y Paola (51), abuela.

Ø      Cassol, Felice, de 24 años, labrador, su esposa Adriana Tronco, de 19 años.

Ø      Canova, Ángela, de 47 años, labradora, sus hijos Antonio (18), y Catterina (15).

Ø      Dalmagro, Giovanni (Juan), de 42 años, labrador, su esposa Rosa Cortide, 39 años, sus hijos Graciosa (17), Anna (14), Vicenzo (12), Domenico (5), Teresa (2).

Ø      Dalmagro, Mateo, de 27 años, labrador, su esposa Giustina Debalva, 20 años.

Ø      Dall’o (Daló), Ángelo, de 43 años, labrador, su esposa Ángela Darold, de 32 años, sus hijos Teresa (12), Antonio (8), Olivo (4), y Vigilante (8 meses).

Ø      Dall’o (Daló), Luigi (Luis), de 31 años, labrador, su esposa Domenica Sponga, 31 años, sus hijos Celeste (9) y Giuseppe (6).

Ø      Dalponte, Luigi (Luis), de 53 años, labrador, su esposa Giulietta Cassol, de 45 años, sus hijos Antonio (25), Luigi (21), Giuseppe (15), Giovanni (11), Rosa (9), y Amabile (4).

Ø      De Gerardi, Giosué (Josué), de 58 años, labrador, su esposa Marianna de Gerardi, de 56 años.

Ø      De Gerardi, Giacomo (Jacobo), de 56 años, labrador, su esposa Norberta Noguera, de 53 años, sus hijos Bartolo (19), Giuseppe (17), Maddalena (14), Catterina (9), y Giacomo (7).

Ø      De Gerardi, Antonio, de 29 años, labrador, su esposa Ángela de Gerardi, de 26 años, y su hijo Giovanni (3).

Ø      Delion, Domenico (Domingo), de 31 años, labrador, su esposa María Moró, de 23 años.

Ø      Demin, Pietro (Pedro), de 36 años, su esposa María Fereucena, de 23 años, sus hijos Stella (12), Secondo (10), Domenico (9), Anna (7), Giacomo (1), y María, 60 años, abuela.

Ø      Fregona, Luigi (Luis), de 31 años, labrador, su esposa María, de 23 años, y su hijo Amabile (1).

Ø      Fregona, Angelo, de 41 años, labrador, su esposa Giovanna (Graciosa) Caprada, de 30 años, y su hijo Pietro (14).

Ø      Livinalli, Gioachino (Joaquin), de 29 años, labrador, su esposa Rosa Constantini, de 25 años, su hija Anna María (1 mes).

Ø      Marchioro (Merchor), Pietro (Pedro), de 32 años, labrador, su esposa Domenica (Dominga) de Marchioro, de 29 años.

Ø      Marchioro (Merchor), María, de 50 años, labradora, sus hijos Domenico (Domingo) (18), y Ferdinando (Fernando) (16).

Ø      Marchioro (Merchor), Angelo, de 23 años, labrador.

Ø      Menegatti, Giacomo (Jacobo), de 66 años, labrador, su esposa María Strassabosco, de 58 años, sus hijos Giovanna (18), Domenico de 39 años, labrador, María Urbano de 25 años, su esposa, sus hijos Giacomo (3), Giacomina (1).

Ø      Pitol, Benedetto (Benedicto), de 41 años, labrador, su esposa María Zanella, de 32 años, sus hijos Roselín (Rosa) (10), Giacomo (Llano) (8), Giovanni (6), Felice (Félix) (4), y Giacoma (Jacoba) Dacolt de Pitol, abuela, de 70 años.

Ø      Possamai, Antonio, de 31 años, labrador, su esposa María Possamai, de 28 años, sus hijos Santa (7), Pietro (4), Gottarda (2), y Luigi (7 meses).

Ø      Reveane (Arreviane), Rosa De, de 48 años, labradora, sus hijos Angelo (21), María (16), Teresa (4), Andrea (11), Antonia (9),y Luigi (7).

Ø      Sandón, Felice, de 39 años, labrador, su esposa Catterina Dalmagro, de 23 años.

Ø      Sandón, Luigi (Luis), de 41 años, labrador, su esposa Giacoma Beltarde, de 39 años, sus hijos Giovanni (17), Maddalena (13), y Giuseppe (7).

Ø      Sommavilla, Antonio, de 44 años, labrador, su esposa Antonio Colle, de 36 años, sus hijos María (7), Giovanna (14), Ráchele (13), Giuseppina (10), Luigia (9), Giovanni (7), Rosa (4), y Luigi (7 meses).

Ø      Sommacal, Angelo, de 23 años, labrador, su esposa María Dalmagro, de 19 años, su hija Lucía (2).

Ø      Sommacal, Bartolo, de 30 años, labrador, su esposa Mariana Palmoral, de 25 años, su hija Marina (2).

Ø      Sponga, Fiorelo, de 25 años, labrador, su esposa María de Sponga, de 21 años, su hijo Giovanni (3 meses).

Ø      Sponga , Giovanni (Juan), de 38 años, labrador, su esposa Giacoma Pradeau, de 45 años, sus hijos Olivo (19), Bartolo (17), Fioretta (14), y Olivo (5).

Ø      Stiz, Angelo, de 39 años, labrador, su esposa Celeste Reolón, de 23 años, sus hijos Giovanni (15), María (12) , y Luigi (5).

Ø      Trevisson, Luigi (Luis), de 26 años, labrador, su esposa Luigia Zenín, de 20 años.

Ø      Troján, Giovanni (Juan), de 72 años, labrador, su esposa Giusseppa de Troján, de 38 años, sus hijos Catterina (40), Giustina (13), María (9), Giovanni (7), y Giovanna (3 meses).

Ø      Troján, Luigi Stanislao, de  33 años, labrador, su esposa Giovanna Mares Diconte, de 30 años, u su hija Libera (3).

Ø      Troján, Francesco, de 30 años, labrador, su esposa, Giustina de Troján, de 28 años, sus hijos Primo (3), y Fortunata (4 meses).

Ø      Vitorel (o Bertorelli), Bernardo, de 37 años, labrador, su esposa Elena Vitorel, de 28 años, sus hijos Francesco (9), y Alejandro (3), María de 40 años, la abuela.

Ø      Zampieri, Gregorio, de 27 años, labrador, su esposa Celeste Chamín (Ciamín), de 28 años, sus hijos Eugenio (3), y María (1).

Ø      Zanella, Giovanni, de 53 años, labrador, su esposa Pierina de Zanella, sus hijos Anna (20), Stefano (18), Maddalena (15), Giusseppe (11), Bartolo (9), y Giovanni (5).

Ø      Zanella, Pascuale, de 25 años, labrador, su esposa Agata (o Águeda) Ferasa, de 26 años.

Ø      Zechin (Sequin), Giuseppe, de 26 años, Labrador, hijo legitimo de Vicente Zachín y Juana Sponga (se casó con Filomena Arienta, hija legítima de Pedro Arienta y Lucia Saquet, en Guarenas de 1880).

Además de las familias mencionadas en esta lista del barco que llegó a la Guaira en 1877, hay tres mas que no aparecen allí pero que se establecieron en Araira en esos mismos tiempos y tienen descendientes en el Municipio Zamora, estas son:

Ø      Porto, Pedro, y su esposa Rosa Balbi Buonafede, natural de Genoveva, Italia.

Ø      Gripa, Francisco, hijo legítimo de José Gripa y Josefina Dalas, se casó con José Sommavila, hija de Antonio Sommavila y Antonia Colle en Guarenas el año 1878.

Ø      Brognoles (Briñoles), Marco, casado con Antonia Briche, sus hijas fueron Francisca Briñoles, y María Briñoles.

 

Aspectos generales

     Los gobernadores que tuvo la Colonia Bolívar hasta 1888 fueron:  general Félix María Domínguez (1874-1875); general Luis Charboné (1875-1876); general Pedro Porto 81876- 1879); general José María González (1879-1885); coronel Federico Pacheco Jurado (1885-1886): Heriberto Paúl (1886-1888); y Víctor M. Vigott (desde octubre 1888).

     Los niños que nacieron en el mar cuando venían en el barco, entre los años 1876-1877 fueron:  Domenico, hijo de Bartolo Baúl y Giovanna de Baúl; Marianna, hija de Francesco Bristot y Pierina Dalforo; Bernardo, hijo de Giovanni Cassol y Ráchele de Cassol;  Anna María, hija de Giochino (Joaquin) Livinalli y de Rosa Constantini; Luigi, hijo de Antonio Possamai y de María Pssamai; Giovanni, hijo de Fiorello Sponga y de María de Sponga; Luigi, hijo de Antonio Sommavila y de Antonia Colle; Lucia, hija de Angelo Sommacal y María de Sommacal; Giovanna, hija de Giovanni Troján y de Giusseppa de Troján; Fortunata, hija de Francesco Troján y de Giustina de Troján.

     Los primeros niños nacidos de los colonos italianos, en el Municipio Zamora fueron:  Angelo, hijo de Domenico (Domingo) Delíon y de María Moró, nacido el 3 de marzo de 1877; Luis hijo de Félix De Battista y de Jacoba Prest, nacido el 31 de marzo de 1877; Juan hijo de Juan Dalmagro y Rosa Cortide, nacido en 21 de mayo de 1877; Alejo Bartolo, hijo de Bartolo Zumacal y Mariana Plamoral, nacido el 17 de julio de877; Prima Maretta y Seconda Giovanna, gemelas hijo de Luigi Troján (Mare), nacidas el 4 de agosto de 1877; Ninfa Magdalena, hija de Pedro Porto y Rosa Balbi, nacida el 20 de agosto de 1877; Natalina Luigia, hija de Felice Cassol y Adriana Tronco, fue presentada el 26 de agosto de 1877 pero especificaron que nació el 24 de diciembre de 1876 en el mar, en el barco donde venían; Ángel Naval. Hijo de Bernardo Vittorell, nació el 4 de diciembre de 1877.

 

*Tomado del folleto documentos sobre la Colonia Bolívar (Araira), compilados por Jesús (Tere Tere Julio 2002)

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