Historia de mi abuelo materno Víctor (Giacomo) Pittol Zanella (1868-1922) PDF Imprimir Correo
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Historia y tradiciones
Escrito por Dra. Angelina Citty Pittol   
Martes, 27 de Julio de 2010 13:31
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Historia de mi abuelo materno Víctor (Giacomo) Pittol Zanella (1868-1922)
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ORIGEN DE SUS BIENES EN ARAIRA Y SUS HEREDEROS

 

 

Esta es la historia de mi abuelo Víctor (Giacomo) Pittol Zanella, que debió ser en gran parte parecida a la de alguno de los miembros de las 64 familias procedentes de la Provincia de Belluno en la Región del Véneto, Italia, que el 17 de febrero de 1877, arribaron al Puerto de la Guaira en el velero “Il Veloce”.

De tal forma, en presente escrito se analiza que los motivó a tomar esa decisión, porque tuvo que existir una gran motivación para que se produjera esa oleada de personas, que por naturaleza son muy apegadas a su terruño, suceso fácilmente observable en las tantas solicitudes que les hicieran los distintos gobiernos  de Venezuela, para que se vinieran a radicar aquí, donde se les ofrecía, como dijera el Jefe Supremo Simón Bolívar el 16 de Agosto de1813, “…un régimen prudente de administración que garantice la seguridad individual y el sagrado derecho de propiedad...”, sin embargo, las medidas adoptadas no habían tenido éxito, ni siquiera en los tiempos difíciles para Italia.

Por otra parte, hago una resumida referencia del origen los bienes adquiridos por mi abuelo, asimismo, como se realizó la partición de esos bienes en 1948, para lo cual menciono a la familia desde Benedetto Pittol y su esposa María Zanella de Pittol y sus cuatro (04) hijos Rosa (Rosollín), Víctor (Giacomo), Maximiliano (Giovanni o Llano) y Felice (Félix o Benedicto).

 

Víctor (Giacomo) Pittol Zanella, nace en 1868 en la ciudad de Lentiai, Provincia de Belluno, región del Venetto, al Norte de Italia, en donde transcurrieron los primeros años de su vida, en el calor del hogar constituido por su padre  Benedetto Pittol (33), su madre María Zanella (24), su hermana Rosa (Rosollín) de dos años y su abuela paterna, Giacoma (Jacoba) Dacolt de Pittol (62), posteriormente se fue completando la familia con el nacimiento de sus dos hermanos restantes, Maximiliano (Giovanni o Llano) nace en 1870 y por último, Felice (Félix o Benedicto) que nace en 1872.  

 

 

Para ese tiempo esa región del Venetto ya formaba parte del reino de Italia, después de finalizada la guerra de Austria y Prusia, con el tratado de Viena del 3 de octubre de 1866, donde Napoleón III le regresa la Provincia de Venecia al reino de Italia, el cual  desde su formación en 1861 había sido gobernado por el Rey de Italia Víctor Emmanuel II de Cerdeña, designado desde su unificación como reinado.

 

Entre tanto, en Venezuela para esa fecha, había sido designado Presidente de la Republica Juan Crisóstomo Falcón (1863-1868), y el General Antonio Guzmán Blanco, Vicepresidente, quienes asumen el poder como acuerdo para finalizar la Guerra Federal, que constituía una verdadera conmoción popular, que convulsionó el país por cinco años y dejó profundas huellas en la vida nacional, por lo tanto, una de sus primeras actuaciones de ese gobierno es promulgar el 22 de abril de 1864 una nueva, la sexta Constitución de la República, la cual recoge los principios proclamados por los ideólogos de la Federación, además, contempla en su articulado, al igual que las anteriores, que la Nación y los Estados promoverán la inmigración y colonización de extranjeros con arreglo a sus respectivas leyes (Artículo 117)

 

Sin embargo en 1876, Benedetto Pittol (41) y María Zanella (32), sus cuatro hijos Rosa (Rosollín) (10), Víctor (Giacomo) (08), Maximiliano (Giovanni o Llano) (06), Felice (Félix o Benedicto) (04) y su abuela paterna, Giacoma (Jacoba) Dacolt de Pittol (70), deciden inmigrar a Venezuela en conjunto con otras sesenta y tres (63) familias, doscientas cuarenta y cinco (245) personas de la región, algunos aparecen como unitarios por el apellido diferente pero acompañaban a éstas, todos esos apellidos se encuentran registrados, en los documentos de embarque y desembarque, en las memorias del Ministerio de Fomento y en las posteriores publicaciones sobre el tema, así como en sus descendientes que todavía habitamos en la zona, esos apellidos, el número de familias que lo poseían y número de integrantes de ellas, los vuelvo a enunciar a continuación:

 

Flias

Apellidos

Flias 

Apellidos 

Flias 

Apellidos 

2

Agrienta (Arienta)

9

2

Dal Magro (Dalmagro)

9

1

Puppo

1

1

Bargett

1

1

Dal Pont (Dalponte)

8

1

Reolón

1

1

Battistón

1

2

Dall.O (Daló)

10

1

Reveane

7

2

Baúl

7

1

De Lion

2

2

Sandón

7

1

Begnose (Beñose)

7

1

De Min

8

1

Sasso

1

1

Beretta

1

1

Ferigo

1

2

Sommacal

6

1

Bertorelli

7

2

Fregona

6

1

Sommavilla (Sumavila)

10

1

Bertuol

1

3

Girardi

12

2

Sponga

9

1

Brignole (Briñoli)

4

1

Livinalli

3

1

Stiz

5

1

Bristtot

3

1

Massali

1

1

Tevisson

2

1

Cabrel

1

2

Melcior (Melchor)

6

1

Tivola

1

1

Canova

3

2

Menegatti

7

3

Troian (Troyan)

14

1

Cargnel (Carniel)

1

1

Merlin

1

1

Vittorel

5

1

Carlín

5

1

Nardí

1

1

Zalla

1

1

Casot

1

1

Pellin

1

1

Zampieri

4

2

Cassol (Cazola)

8

1

Pittol

7

3

Zanella

14

1

Cortina

1

1

Possamai (Possamay)

6

1

Zanin

1

1

D.Inca

1

1

Preloran

1

1

Zecchin (Sequin)

3

21 

 

62 

25 

 

90 

25 

 

92 

 

¿QUE LOS MOTIVÓ A TOMAR ESA DECISIÓN EN 1876?

La respuesta es simple después de un sin número de reflexiones, no obstante, algunas de esas reflexiones son:

Si ya en Italia, desde 1839 contaba con una red ferroviaria, ya habían pasado los tiempos más difíciles de la guerra con los austriacos y prusianos, ya la región del Venetto formaba nuevamente parte del Reino de Italia, por consiguiente, tuvo que existir una gran motivación para que se produjera esa oleada de personas, que por naturaleza son muy apegadas a su terruño, porque a pesar de tantas solicitudes que se habían hecho por los gobiernos de Venezuela, para que se vinieran a radicar aquí, no habían tenido efecto, ni siquiera en los tiempos difíciles para Italia, de tal forma, reflexionaremos en que se sustentaban esas invitaciones que no producían el efecto deseado.

 

Tal es el caso, cuando se unifica el Reino de Italia y Venezuela se encuentra bajo el régimen de dictadura por José Antonio Páez (1861-1863), ambos gobiernos suscribieron el denominado Tratado de Amistad, Comercio y Navegación, firmado en Madrid el 19 de junio 1861, con Ratificación Ejecutiva del 06 de agosto de 1862, Canje de las Ratificaciones en Paris, el 20 de septiembre de 1862, el cual contempla, en parte de su texto:

“Articulo 1° Habrá paz y amistad entre los Gobiernos contratantes, y entre sus súbditos sin excepción de personas y lugares.

Articulo 2° Los ciudadanos de los dos países tendrán libertad de poseer bienes inmuebles y de disponer como les convenga por venta, donación, cambio testamento o de cualquier otro modo, de todo los bienes que posean en los territorios respectivos: sin pagar otros derechos, contribuciones o impuestos que los que pagan los nacionales.”

De tal manera, el articulado de ese Tratado fue realizado, por una parte, sobre la base de la legislación del Reino de Italia, y por la otra, en concordancia con la Constitución de la Republica de Venezuela, forjada después de la “Revolución de marzo”, en 1858, cuando se produce la caída de Monagas y ocupa la Presidencia Julián Castro (1858-1859), quien proclama una nueva, la quinta Constitución la del 31 de diciembre de 1858, concebida para formar la más perfecta unión, establecer justicia, asegurar la tranquilidad domestica, proveer la defensa común, promover la felicidad general y asegurar el don preciado de la Libertad, para nosotros y nuestros descendientes. Esta Constituciones, entre otros, garantiza a los individuos:

 Artículo 26.- Ninguno podrá ser privado de la menor porción de su propiedad, ni será aplicada a ningún uso público, sin su conocimiento o el del Congreso. Cuando el interés común, legalmente comprobado, así lo exija, debe presuponerse siempre una justa compensación.

…(Omissis)…

Artículo 29.- Los extranjeros en Venezuela gozan de los mismos derechos individuales y garantías que los venezolanos, y están sujetos, como ellos, a las leyes y autoridades de la República.

…(Omissis)…

Asimismo, en esta Constitución se designan atribuciones al Congreso y a las Legislaturas Provinciales, donde se establece, entre otras el promover la inmigración y colonización de extranjeros. 

Sin embargo, el querer promover las inmigraciones en Venezuela, no comenzó en ese momento y con esa Constitución, sino al iniciarse las luchas por la Independencia en 1810, cuando el país contaba con una población calculada por Alejandro de Humboldt en unos 802.000 habitantes, o sea, menos de un habitante por kilómetro cuadrado (“Venezuela y sus Recursos”, Levi Marrero, Primera Edición, 1964, Editorial Mediterráneo, Madrid, España). Una de las manifestaciones registradas, fue la de un irlandés residente en Caracas, Guillermo Burke, quien publicara el 01 de marzo de 1811 en la Gaceta de Caracas una propuesta para establecer una política migratoria positiva.

De tal manera, que en la Primera Constitución de la República Federal de Venezuela, promulga el 21 de diciembre de 1811, se recogen en cierta forma esas inquietudes, cuando en su enunciado se observa, entre otros, los principios básicos que regirán la naciente República:

“Sección primera. Soberanía del pueblo

…(Omissis)…

Artículo 142.- El pacto social asegura a cada individuo el goce y posesión de sus bienes, sin lesión del derecho que los demás tengan a los suyos.

Artículo 143.- Una sociedad de hombres reunidos bajo unas mismas leyes, costumbres y gobierno, forma una soberanía.”

…(Omissis)…

“Sección segunda. Derechos del hombre en sociedad

Artículo 151.- El objeto de la sociedad, es la felicidad común y los Gobiernos han sido instituidos para asegurar al hombre en ella, protegiendo la mejora y perfección de sus facultades físicas y morales, aumentando la esfera de sus goces y procurándoles el más justo y honesto ejercicio de sus derechos.

Artículo 152.- Estos derechos son la libertad, la igualdad,  la propiedad y la seguridad.

Artículo 153.- La libertad es la facultad de hacer todo lo que no daña los derechos de otros individuos, ni el cuerpo de la sociedad, cuyos límites sólo pueden determinarse por la ley, porque de otra suerte serían arbitrarios y ruinosos a la misma libertad.

Artículo 154.- La igualdad consiste en que la ley sea una misma para todos los Ciudadanos, sea que castigue o que proteja. Ella no reconoce distinción de nacimiento, ni herencia de poderes.

Artículo 155.- La propiedad es el derecho que cada uno tiene de gozar y disponer de los bienes que haya adquirido con su trabajo e industria.

Artículo 156.- La seguridad existe en la garantía y protección que da la sociedad a cada uno de sus miembros sobre la conservación de su persona, de sus derechos y de sus propiedades.”

…(Omissis)…

Artículo 169.- Todos los extranjeros, de cualquiera nación, se recibirán en el Estado. Sus personas y propiedades gozarán de la misma seguridad que las de los demás ciudadanos, siempre que respeten la Religión Católica, única del País y que reconozcan la independencia de estos pueblos, su soberanía y las autoridades constituidas por la voluntad general de sus habitantes. (Subrayado por mí)

Posteriormente, hicieron un llamado a los extranjeros para sumarse, no sólo a la guerra contra la Corona española, sino también a la construcción de la nueva nación, tanto Miranda en 1812, como Mariño en 1813 y siendo el Jefe Supremo Simón Bolívar (1813-1814) en Caracas, el 16 Agosto 1813, escribe:

“Que se invite de nuevo a los extranjeros de cualquier nación y profesión que sean, para que se vengan a establecerse en estas provincias, bajo la inmediata protección del Gobierno que ofrece dispensársela abierta y francamente… y un régimen prudente de administración que garantice la seguridad individual y el sagrado derecho de  propiedad...” (Subrayado por mí) 

(Referido por el miembro de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, F. S. Angulo Ariza, en el  “Libro de Oro de Bolívar” Pág. 39, publicado por CVG-siderúrgica del Orinoco, C. A. Impreso en Artes Grafica Grijelmo, s.a. Bilbao, España 1982)

De igual forma, cuando en Venezuela en 1819 se instaura la República de la Gran Colombia.  Ese mismo año el Congreso de Angostura ratificó a Simón Bolívar como Jefe Supremo del Estado de Venezuela cargo que ejerce hasta 1830. Durante ese periodo, el 15 de agosto se proclama la segunda Constitución política del Estado de Venezuela, donde toma en consideración, entre otros:

“Sección 1. Derechos del hombre en sociedad

Artículo 1.- Son derechos del hombre la libertad, la seguridad, la propiedad, y la igualdad. La felicidad general que es el objeto de la sociedad, consiste en el perfecto goce de estos derechos.”

…(Omissis)…

“Artículo 12.- La propiedad es el derecho de gozar y disponer libremente de sus bienes, y del fruto de sus talentos, industria o trabajo.”

…(Omissis)…

“Artículo 15.- Nadie puede ser privado de su propiedad, cualesquiera que sean, sino con su consentimiento, a menos que la necesidad pública o la utilidad general probada legalmente lo exijan. En esos casos la condición de una justa indemnización debe presuponerse.”

De tal manera, por los hechos antes señalados, Humboldt en 1825 calcula la población en Venezuela, obteniendo como resultado que era de 785.000 habitantes, o sea que en vez de incrementarse había disminuido la población, a pesar del crecimiento vegetativo y de las políticas migratorias, que incluyen la legislación. Por tales motivos, ese mismo año la Sociedad Agrícola Colombiana, con sede en Londres, emprendió la labor en Venezuela, para el establecimiento de la Colonia de Topo de la Tacagua, en las cercanías de Caracas, formada por un conjunto de 200 escoceses.

Continuando con las medidas tomadas con el fin de incrementar el número de habitantes en el país, después de la separación de Venezuela de la Gran Colombia en 1830 y bajo la Presidencia Antonio José Páez (1830-1834), el 24 de septiembre de 1830, se proclama la tercera Constitución del Estado de Venezuela, donde se establece la necesidad de favorecer por todos los medios posibles los proyectos de inmigración, y colonización de extranjeros, así como garantizar la libertad civil, la seguridad individual, la propiedad y la igualdad ante la ley, en tenor se enuncia:

“Artículo 208.- Ninguno podrá ser privado de la menor porción de su propiedad, ni será aplicada a ningún uso público sin su consentimiento o el del Congreso. Cuando el interés común legalmente comprobado así lo exija, debe presuponerse siempre una justa compensación.”

…(Omissis)…

“Artículo 218.- Todos los extranjeros de cualquiera nación serán admitidos en Venezuela. Así como están sujetos a las mismas leyes del Estado que los otros ciudadanos, también gozarán en sus personas y propiedades de la misma seguridad que éstos; sin que por esta disposición queden invalidados, ni alterados, aquellas excepciones de que disfrutan, según tratados vigentes.”

Asimismo, a consecuencia de los dictámenes de la Constitución y de la grave crisis económica de la naciente República, los motivó a la búsqueda de inmigrantes como primer paso para alcanzar una mayor prosperidad. Por tal razón, bajo esa Presidencia, se elabora una política migratoria de puertas abiertas, que se concreta con la promulgación del primer cuerpo normativo venezolano sobre la materia, mediante la Ley de Inmigración del 13 de junio de 1831, donde se autoriza al Poder Ejecutivo a promover la inmigración. En ese orden de ideas, en la  Memoria de la Secretaria del Interior de 1831, a cargo de Antonio Leocadio Guzmán, quien expresó que:

“No tenemos caminos por falta de hombres; no tenemos navegación interior por esta misma falta; y por ella es pobre nuestra agricultura, corto el comercio, poca la industria, escasa la ilustración, débil la moral y pequeña Venezuela”

(Fundación Polar, Diccionario de Historia de Venezuela, Tomo 2, p. 794).

Por tal razón, cuando asume la Presidencia Carlos Soublette (1837-1839), el 19 de mayo de 1837 se promulga la Ley que protege la inmigración de extranjeros; este ordenamiento incorpora dos nuevos elementos: se contempla la participación financiera del Estado y se extienden todos los beneficios a todos los europeos residenciados en el País, con miras a que se incorporan nuevos inmigrantes, pero tampoco produjo el efecto deseado.

En consecuencia, cuando es electo nuevamente como Presidente José Antonio Páez (1839-1843), decreta el 12 de marzo de 1840 la segunda Ley sobre Inmigración de Extranjeros, que al igual que la anterior autoriza al Poder Ejecutivo agregándole a promover, estimular y proteger las acciones tendientes a incrementar la inmigración de europeos, y especificándole para el fomento de la agricultura en Venezuela, sin embargo, no dio los resultados esperados. 

Por tanto, durante la segunda Presidencia de Carlos Soublette (1843-1847), el 24 de mayo de 1845 se proclama la tercera Ley sobre inmigración, la cual no difirió mucho de las anteriores, salvo en una mayor definición de las obligaciones del Poder Ejecutivo para promover la inmigración. De esta manera, por iniciativa del geógrafo y militar Agustín Codazzi, tras muchas dificultades en el año de 1843 se fundada la Colonia Tovar, con 374 alemanes, en terrenos montañosos que eran de Martín Tovar Ponte, cercanos a La Victoria, (en Diccionario de Historia de Venezuela, Caracas, Fundación Polar, 1995). 

No obstante, a pesar de los esfuerzos al respecto, los flujos migratorios en general fueron insignificantes, con tal apreciación, durante la Presidencia de José Tadeo Monagas (1847-1851), se consideró que la causa de que no se incrementara la inmigración de europeos en el país, era la mala legislación reinante. Por tal motivo, cuando su hermano es electo Presidente, José Gregorio Monagas (1851-1855), quien decide proclamar el 25 de marzo de 1854 la Ley para abolir la esclavitud, acto que por fin se llevó a efecto, por ende, se hizo un conteo de la población, resultando que quedaron libres 13.000 esclavos y 27.000 manumisos, en total 40.000 personas, o sea el 5% de la población total de Venezuela, que para esa fecha que era de unos 797.000 habitantes, (Según los datos de Manuel Landaeta Rosales, referidos en el Diccionario de Historia de Venezuela). De tal manera, reflexionando sobre las características de la población existente, se promulga 6 de mayo de 1854 la cuarta Ley sobre inmigración. Una de las acciones ejecutadas para incrementar la población trabajadora, fue traer chinos subsidiados por el Gobierno, pese a ello, esos esfuerzos resultaron insuficientes para suplir las necesidades del país, además, la legislación existente, tampoco parecía atractiva a los extranjeros para venirse a Venezuela. 

En tal sentido, en la segunda Presidencia de José Tadeo Monagas (1855-1858), lo primero que hace al respecto es promulgar el18 de mayo de 1855 la quinta Ley sobre inmigración, de la cual no se obtuvieron los resultados esperados, por lo tanto, derogó la Constitución de 1830, con la promulgación de la cuarta Constitución del 18 de abril de 1857, la cual garantiza, en sus artículos:

“Artículo 97.- Esta Constitución garantiza a los venezolanos la libertad civil, la seguridad individual, la propiedad, la libertad de industria y la igualdad ante la ley.

…(Omissis)…

Artículo 108.- La propiedad es inviolable, y sólo por causa de interés público legalmente comprobado, puede el Congreso obligar a un venezolano a enajenarla, previa la justa indemnización.

…(Omissis)…

Artículo 113.- Todo extranjero de cualquier nación será admitido en Venezuela. Así como estará sujeto a las mismas leyes del Estado que los venezolanos; también gozará en su persona y propiedades de las mismas garantías que éstos.”



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